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    15 dias de verano sin tecnología… ¿es posible?

    Hoy en día, mirar el significado de una palabra en un diccionario o buscar una dirección en un mapa, se han convertido en cosa del pasado gracias internet y a la cantidad de dispositivos de los que disponemos: Smartphones, Tablets, PCs, SmartTVs, etc. Parece imposible limitar su uso en nuestro día a día o simplemente apagar los datos móviles y desconectar.

    Lamentablemente, las cifras hablan por sí solas: 1 de cada 4 españoles entre 18 y 65 años (7,6 millones) es adicto al móvil, según un estudio realizado por Rastreator. Además, el 80% lo usa de manera continua, entre 2,5 y 4 horas diarias.

    Viendo estas cifras, hemos decidido proponernos un reto para estás vacaciones, realizar un periodo de desconexión digital.

    Somos el equipo de Lãberit | Cloud y vamos a contaros qué haríamos si durante 15 días no tuviéramos nada de tecnología digital.

    ¿Qué hizo José Luis Galve? Todo muy sano

    15 días sin tecnología podrían parecer un mundo para alguien que trabaja en una empresa tecnológica. Y más aún si vive en el mundillo del Marketing Digital y uno de sus “entretenimientos” son las redes sociales. ¡Pero no! 15 días sin tecnología serían un primer paso para la “desintoxicación” tecnológica que todos tenemos que hacer alguna vez en la vida. Este sería el primer paso para ayudarnos a vivir de una forma más calmada y libre.

    Mis 15 días sin tecnología no serían nada del otro mundo. Las típicas cosas que todo el mundo hace, o dice que hace, pero luego pierden el tiempo viendo la tele o usando los aparatos tecnológicos. Serían 15 días libres, sin ataduras, sin prisas.

    Así serían mis 15 días sin tecnología:

    Trataría de levantarme relativamente pronto, para aprovechar bien el día. Tras un café, y cargado de energía, saldría a caminar por la playa. Aprovecharía para activar el cuerpo desde primera hora de la mañana, a la vez que aprovecho para que me dé un poco el sol.

    Tras el paseo, volvería a casa a tomar un desayuno nutritivo. Ya con el cuerpo y la mente activos y cargado de energía me iría al gimnasio. 4 sesiones de musculación por semana. Una vez terminado y habiéndome duchado me bajaría a la piscina con un buen libro. Un poquito de sol, agua bien fría y una buena novela negra.

    Con esto, ya estaría listo para hacer la comida, comer y hacer gala de ser español con una buena siesta.

    La tarde sería mucho más relax, con menos planes. No podría faltar una partida de pádel, un paseo con mi pareja o una terracita con los amigos. Para acabar el día, después de cenar, un poco de lectura o algún juego de mesa. Cosas simples, pero que en el día a día vas dejando de lado por falta de tiempo. Tiempo que acabas dedicando a la tecnología.

    Daniel Peral, vintage de los años 70

    ¿Serías capaz de estar 15 días sin dispositivos tecnológicos a tu alcance?

    El 90% de mi entorno me responde con un rotundo NO, al realizarles esta pregunta. Y casualmente el 10% restante que afirma que SÍ, son personas mayores, que de normal no precisan de este tipo de dispositivos para su vida cotidiana.

    Profundizando un poco más en la cuestión, me surge la pregunta de ¿en qué momento estos porcentajes comenzaron a dispararse de esta manera? Y, es que, me resulta impactante que un familiar de 13 años me diga que NO podría.

    Yo a su edad hubiese contestado un claro SÍ, pasaría esos días jugando al fútbol, a juegos populares, dando paseos en bici con mi grupo de amigos y bañándonos cada día en una piscina distinta. Pero al parecer, las tendencias actuales distan bastante de las de antaño.

    Centrándonos en la actualidad y en lo que respecta a mi persona. Creo que me sería muy difícil, pues para localizar a mi gente y poder ponernos de acuerdo para realizar planes, nos hemos acostumbrado a crear grupos por distintas Apps y abordar estos temas con inmediatez.

    Pero todo es plantearlo; quizás en la costa de Amalfi (Italia), con una cámara de fotos instantáneas, una vespa, unos mapas y alguien con quien compartir la experiencia, sería la persona más feliz.

    En resumen, pienso que cuando se nos realiza la cuestión principal que estamos tratando, lo ideal es pensar en qué puede reemplazar esa dependencia tecnológica, de manera que nos haga disfrutar y vivir sin tener esa constante necesidad de estar conectados.

    Guardemos esos instantes sin tecnología en la retina de nuestra memoria, en vez de entre los miles de archivos de nuestros dispositivos. Disfrutemos la vida sin tener que mostrar cada paso que damos en nuestras redes, seamos dueños de nuestras propias experiencias y disfrutemos la vida sin competir ni ser juzgados entre nuestros followers.

    ¿15 días sin tecnología? Verónica Ruiz, nuestra filósofa

    Mucha gente se preguntará si es posible estar más de 15 días sin tecnología e incluso 24h sin ella. Vivimos en una sociedad donde hoy en día todo está relacionado con la tecnología, antes se veía como un pasatiempo, pero hoy en día es muy difícil limitar su uso en nuestra vida cotidiana.

    Estoy segura de que un 90% de las personas al oír este “reto” entraría en cortocircuito, nunca mejor dicho, y pensaría que va a ser imposible. Y algunos os preguntareis ¿por qué?, pues es cierto que, en la actualidad, casi todas las edades están “enganchadas” o necesitan de la tecnología para vivir. Suena duro y fuerte, pero es una realidad.

    Si lo piensas, los niños ya utilizan la tecnología desde que son pequeños, ya sea para calmarse, jugar a videojuegos, entretenerse… los jóvenes, por su parte tienen presente la tecnología en todo momento sobre todo con las RR.SS… Muchos adultos necesitan utilizar la tecnología para sus trabajos y, por último, nuestros mayores son cada vez más espabilados en ese sentido y hacen un uso diferente a la tecnología, pero lo hacen, esta vez para algo más personal, simplemente para comunicarse con sus familiares.

    Yo soy la primera que le costaría mucho estar 15 días sin tecnología, pero creo que lo acabaría agradeciendo. Mis 15 días sin tecnología los dedicaría principalmente a desconectar del mundo. Disfrutaría mucho más cada momento, cada instante, saldría a pasear, me iría a la playa con amigos sin estar pendiente del móvil, me iría a comer un buen arroz a una terracita al lado del mar… en fin, pequeñas cosas que son las que te hacen feliz realmente. Y seguramente después de esos 15 días me costaría volver a lo de antes y querría seguir viviendo en esa burbujita.

    En resumen, a veces hace falta desconectar para volver a conectar.

    Para finalizar, Julián Lorenzo, el inventor de la idea

    Lo primero, me he arrepentido de la idea de los “15 días nada digital” antes de empezar, pero allá vamos…

    Para preparar esos 15 días tuve que buscar el despertador, que por cierto, tardé un rato, le compré unas pilas y desconecté el router, en ese momento se oyó una voz de ultratumba, mi hijo, qué haces papa «cada día estás más mayor, haces cosas raras, por qué desconectas el router, vete a una cueva o una isla con Tom Hanks». Tras un rato negociando solo hemos anulado los cables de red que él no usa y la wifi. Lo bueno es que el primer día se ha pasado negociando y explicando por qué hacíamos esto.

    Y ahora quedan 14 días más, me puse delante la pizarra, borré todo lo que tenía de trabajo e hice una lista de cosas para hacer todos los días o algunos días, este fue el resultado:

    Todos los días

    • Paseo matinal a comprar el periódico (papel)
    • Lectura en el jardín del periódico
    • Aperitivo
    • Siesta en la hamaca del jardín
    • Si no tengo sueño, lectura: El príncipe, cuando se acabe el negociador de Frederick Forsyth
    • Anularé el riego automático, y lo haré manualmente todos los días
    • Algo de limpieza del jardín, y preparar la barbacoa
    • Escapadita al monte todos días un par de horas
    • Cenita tranquila
    • Y partidita de ajedrez con apuesta que lo hace más divertido, sobre todo para los que tenemos mal perder

    Lista de tareas por hacer

    • Pintar la habitación de buhardilla
    • Podar los cipreses antes de que se me caigan por el viento
    • Cambiar el vallado de la izquierda
    • Limpiar los cristales de la terraza
    • Subir el MontCabrer
    • Llevar el coche al taller
    • Llevar el sofá viejo al trastero

    Bueno, se acabó, los quince días, lo mejor es el resultado de la lista de tareas por hacer no he hecho nada, de la lista de todos los días ha sido mi rutina, pero me he reído, he hecho deporte, dormido y comido más que en los últimos 6 años juntos, maldito Outlook, tú tienes la culpa de nuestra vidas super organizadas, tu inexistencia hace que todo sea más divertido, un día descubrí lo que era no saber qué hora era, ojo, me gustó.

    Prometo no dar más ideas locas (en un tiempo), equipo, ahora a transformar digitalmente.

    Artículo escrito por Lãberit | Cloud

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