La industria tecnológica lleva años empujando el concepto de “AI PC” como el próximo gran motor de ventas. Sin embargo, Dell ha decidido desmarcarse de esta tendencia y lanzar un mensaje contundente: los consumidores no están comprando nuevos ordenadores solo porque “tienen IA”. Esta postura, presentada durante el CES 2026, contrasta con el discurso dominante del sector y abre un debate necesario sobre qué valor real aporta la inteligencia artificial al usuario final.
El hype de la IA no convence al comprador medio
En los últimos meses, prácticamente todos los fabricantes han intentado posicionar sus productos bajo el paraguas del “AI-first”. Desde portátiles hasta periféricos, la etiqueta de IA se ha convertido en un reclamo comercial omnipresente. Sin embargo, Dell asegura que esta estrategia no está generando el impacto esperado en ventas.
Según la compañía, la mayoría de los usuarios no percibe un beneficio directo o inmediato en adquirir un PC solo porque incorpore funciones de IA. El consumidor medio sigue priorizando factores tradicionales como rendimiento, durabilidad, diseño, autonomía o precio. En otras palabras, la IA no es todavía un argumento de compra decisivo.
Dell apuesta por volver a lo esencial: hardware sólido y utilidad real
Mientras el CES 2026 se llenaba de discursos sobre la “revolución de la IA”, Dell optó por un enfoque más pragmático. La empresa evitó centrar su catálogo en funciones de IA y prefirió destacar mejoras tangibles en hardware, eficiencia energética y fiabilidad del sistema.
Este movimiento refleja una estrategia clara: poner el foco en lo que realmente importa al usuario, en lugar de seguir una tendencia de marketing que, por ahora, no se traduce en ventas significativas.
¿Por qué la IA no impulsa las ventas de PCs?
Existen varias razones que explican esta desconexión entre el discurso de la industria y el comportamiento del consumidor:
- La IA ya está en todas partes: muchas funciones de IA ya se ejecutan en la nube o en software, por lo que el usuario no siente la necesidad de renovar su hardware.
- Falta de casos de uso claros: más allá de asistentes inteligentes o mejoras en productividad, no hay aún aplicaciones disruptivas que justifiquen un cambio de equipo.
- El ciclo de renovación es más largo: los PCs actuales son suficientemente potentes para la mayoría de tareas, y la IA no cambia esa realidad.
- Desconfianza ante el marketing exagerado: el consumidor percibe la etiqueta “AI PC” como un eslogan más, no como una ventaja real.
¿Qué significa esto para el futuro del mercado?
La postura de Dell podría marcar un punto de inflexión. Si más fabricantes reconocen que la IA no es, por sí sola, un motor de ventas, podríamos ver un retorno a estrategias centradas en:
- Innovación real en hardware
- Mejoras en eficiencia y sostenibilidad
- Experiencias de usuario más claras y útiles
- Integración de IA sin convertirla en el único argumento comercial
En definitiva, la IA seguirá siendo importante, pero no será el único pilar sobre el que se construya el futuro del PC.