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    Cinco consejos para optimizar nuestra gestión de la nube híbrida

    La nube híbrida puede ser una arquitectura cloud atractiva, pero lo cierto es que suele ser algo desalentadora para los equipos de IT que buscan flexibilidad por lo difícil que pueda ser o parecer su adminsitración y puesta en marcha. Aquí os dejamos cinco de las mejores prácticas para asegurarnos de maximizar los beneficios sin comprometer nuestras cargas de trabajo.

    » La administración en la nube híbrida a menudo es más difícil que operar dentro de un sólo entorno «

    Las empresas se sienten atraídas por la nube híbrida porque les permite mezclar y combinar infraestructura local, recursos de nube privada y servicios de nube pública para construir una arquitectura cloud que mejor se adapte a sus necesidades.

    Sin embargo, esta arquitectura involucra múltiples componentes de distintos tipos, la administración en la nube híbrida a menudo es más difícil que operar dentro de un sólo entorno, ya sea en las instalaciones o en una nube pública.

    Gestiona cuidadosamente la entrada y salida de datos

    La entrada y salida de datos se refiere al movimiento de datos dentro y fuera de la nube. En una arquitectura híbrida, la entrada y salida de datos ocurre cada vez que los datos se mueven de un componente a otro. Por ejemplo, cuando un administrador mueve datos de un servicio cloud público a un servidor local o nube privada.

    La entrada y salida de datos son importantes para la gestión de la nube híbrida por dos razones principales:

    • Rendimiento: el movimiento de datos a través de la red suele ser el eslabón más débil cuando se trata del rendimiento en la nube. Los datos se mueven mucho más lentamente a través de una conexión a Internet que une dos nube que dentro de la misma nube. Esto significa que la entrada y salida innecesaria puede mermar el rendimiento.
    • Coste: En la mayoría de casos, los proveedores de nube pública no cobran por las transferencias de nube entrantes, pero cobrarán tarifas cada vez que los datos salgan de la nube. Por lo tanto, cuanta más salida de datos haya, mayor será nuestro coste por la porción de nube pública de nuestra infraestructura.

    Para optimizar el rendimiento y el coste en un entorno de nube híbrida, es fundamental evitar las transferencias de datos innecesarias. Si los datos se mueven con frecuencia entre partes de nuestra infraestructura híbrida, reorganiza la estructura para mitigar el movimiento entre los componentes.

    Evita las herramientas nativas de la nube

    Los proveedores de nube pública ofrecen una amplia variedad de herramientas para monitorizar y administrar las cargas de trabajo alojadas en la nube. Estos servicios son excelentes si nuestras cargas de trabajo se ejecutan exclusivamente en una nube específica, pero las herramientas nativas especializadas para Azure, por ejemplo, generalmente sólo nos ayudan a administrar Azure, y no el resto o en nubes privadas o recursos locales.

    Supera estas limitaciones creando un conjunto de herramientas de administración y monitorización de la nube híbrida en torno a ofertas de terceros que sean compatibles con una amplia gama de entornos host. La mayoría de herramientas modernas para la gestión del rendimiento de las aplicaciones, supervisión de costes y aprovisionamiento funcionan igualmente bien en entornos locales, nubes privadas y todas las públicas importantes.

    Abraza el cambio

    Las empresas adoptan una estrategia de nube híbrida para maximizar la flexibilidad, por lo que no deben tratar su infraestructura híbrida como si fuera de piedra.

    En cambio, debemos pensar en la nube híbrida como una infraestructura que puede y debe cambiar continuamente. No tengas miedo de reequilibrar o reconfigurar el diseño de nuestras cargas de trabajo a medida que nuestras necesidades evolucionen y se presenten nuevas oportunidades.

    Por poner un ejemplo, pudimos decidir almacenar datos en las instalaciones cuando configuramos originalmente la arquitectura cloud. Pero de golpe descubres, gracias a la disminución de los costes de almacenamiento de la nube pública, que ahora tiene más sentido mover estos datos a ese entorno público. Pues da el paso, no te quedes con lo original si todo apunta a que el cambio maximizará tus beneficios.

    Implementa una política de gobierno en la nube

    Cuantas más capas tenga nuestra arquitectura cloud, más difícil será garantizar que todas estén configuradas de manera predecible y consistente. Las configuraciones que carecen de estas dos características son difíciles de optimizar en cuanto a coste, rendimiento y seguridad.

    Podemos mitigar este desafío de administración de la nube híbrida con una política de gobierno sólida para crear o adminsitrar recursos dentro de cualquier parte de nuestra infraestructura. Esto ayuda a garantizar la coherencia y la estandarización.

    Considera una capa de abstracción

    Si encontramos que administrar nuestra infraestructura híbrida es particularmente desafiante, puede valer la pena adoptar herramientas que unan los componentes subyacentes dispares de nuestra infraestructura en una sola interfaz. Esto facilita la administración de las diferentes partes de la nube híbrida, porque los administradores sólo interactúan con la capa de abstracción en lugar de con cada componente subyacente.

    Esto es similar al uso de hipervisores en las máquinas virtuales para construir una infraestructura virtualizada que sea consistente y uniforme, incluso si los servidores individuales que lo alojan no lo son.

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