La ciberseguridad global entra en 2026 marcada por un incremento notable de ataques atribuidos a China, Rusia, Irán y Corea del Norte, un bloque conocido como CRINK. Durante 2025, estos actores estatales han intensificado sus operaciones, apuntando a infraestructuras críticas, cadenas de suministro y sectores estratégicos en Occidente. La pregunta clave es: ¿cuál de estos países representa el mayor riesgo para las empresas en 2026?
China: el adversario más persistente y estratégico
Los expertos coinciden en que China es el actor más persistente y con mayor alcance a largo plazo. Su estrategia se centra en robar propiedad intelectual, recopilar datos masivos y mantener accesos ocultos en redes occidentales mediante operaciones silenciosas y de larga duración.
Según el analista Philip Ingram, China está construyendo un “lago de datos” destinado a ser explotado cuando la computación cuántica permita romper barreras criptográficas actuales. Además, sus campañas “Typhoon” seguirán buscando desestabilizar gobiernos occidentales y obtener ventaja tecnológica.
Rusia: el riesgo más inmediato para infraestructuras críticas
Si China domina el largo plazo, Rusia representa la amenaza más urgente. Sus ataques se han centrado en infraestructuras críticas (CNI), especialmente en sectores como energía y transporte, tanto en Ucrania como en otros países europeos.
Su objetivo es claro: interrumpir operaciones esenciales y generar impacto geopolítico. Para empresas con presencia en Europa del Este, Rusia sigue siendo el actor más peligroso.

Irán: sofisticación creciente impulsada por la IA
Irán ha evolucionado rápidamente, adoptando técnicas avanzadas de ingeniería social apoyada en IA y enfocándose en objetivos en Oriente Medio, Israel, Reino Unido y Estados Unidos.
Aunque actualmente prioriza la vigilancia interna y el control de disidentes, los expertos anticipan que en 2026 podría ejecutar ataques de mayor escala para reforzar su influencia regional.
Corea del Norte: infiltración silenciosa y obsesión por las criptomonedas
Corea del Norte mantiene su enfoque en robar criptomonedas y comprometer cadenas de suministro tecnológicas. Su red de trabajadores IT infiltrados en empresas occidentales ha demostrado ser una de las tácticas más efectivas y menos detectadas, con casos documentados desde 2014.
Se espera que 2026 revele la magnitud real de esta infiltración y el volumen de propiedad intelectual comprometida.
Tácticas CRINK para 2026: qué deben vigilar las empresas
Los analistas destacan que no existe un único patrón de ataque, pero sí vectores recurrentes:
- Compromiso de la cadena de suministro
- SEO poisoning para redirigir tráfico a sitios maliciosos
- Explotación de aplicaciones públicas vulnerables
- Vishing y otras formas de ingeniería social potenciadas por IA
Estos métodos permiten ataques silenciosos, de bajo ruido y con presencia prolongada dentro de las redes.
Los expertos recomiendan reforzar tres pilares:
- Identidad y acceso: aplicar un enfoque Zero Trust.
- Detección temprana: mejorar la relación señal/ruido para identificar actividad sutil.
- Threat hunting avanzado: equipos capaces de detectar malware nunca visto y eliminar accesos ocultos.
Enfrentarse a actores estatales es uno de los mayores desafíos en ciberseguridad. Para muchas organizaciones, será imprescindible colaborar con fuerzas de seguridad e incluso agencias de inteligencia.