El ecosistema europeo de centros de datos vive un momento decisivo. Según el informe State of European Data Centres 2026, elaborado por la European Data Centre Association, el sector ha entrado en una fase de crecimiento acelerado marcada por dos fuerzas contrapuestas: una demanda sin precedentes y unas restricciones energéticas y regulatorias cada vez más exigentes.
La adopción masiva de la nube, el auge de la inteligencia artificial y la creciente preocupación por la soberanía digital están impulsando la necesidad de nuevas infraestructuras. Sin embargo, la disponibilidad de energía y la capacidad de las redes eléctricas nacionales se han convertido en los principales cuellos de botella para su desarrollo.
El declive del modelo FLAP-D y el auge del Norte y el Sur de Europa
Durante años, Frankfurt, Londres, Ámsterdam, París y Dublín (FLAP-D) han sido los polos tradicionales del sector. Pero el informe revela un cambio de tendencia: las limitaciones de suelo y potencia están desplazando la inversión hacia los países nórdicos, el sur de Europa y ciudades de segundo nivel.
- España, Italia y Portugal emergen como mercados de rápido crecimiento gracias a su acceso a energías renovables y a la mejora de la conectividad submarina.
- Los países nórdicos se consolidan como destino preferente para campus de IA e instalaciones hyperscale, aprovechando su clima frío y abundancia energética.

Este movimiento geográfico responde a la necesidad de soportar cargas de trabajo de IA, que requieren densidades de rack muy superiores a las tradicionales, así como sistemas avanzados de refrigeración líquida y arquitecturas eléctricas especializadas.
La energía: el mayor desafío del sector
El informe es contundente: el 67% de los operadores considera el acceso a la energía como su principal reto. La congestión de la red en los grandes hubs está retrasando proyectos durante años, y la disponibilidad de potencia ha pasado a ser el criterio número uno en la selección de ubicaciones.
La demanda de energía para TI crecerá a un ritmo anual compuesto del 17% hasta 2031, impulsada en gran parte por la infraestructura necesaria para entrenar y ejecutar modelos de IA. Esto obliga a las empresas con ambiciones en inteligencia artificial a asegurar capacidad energética con mucha antelación.
El sector prevé inversiones superiores a 176.000 millones de euros entre 2026 y 2031, con campus hyperscale que ya alcanzan los 100–500 MW de potencia IT.
Sostenibilidad y regulación: un nuevo marco obligatorio
Europa se ha convertido en referente mundial en sostenibilidad aplicada a data centers:
- El 90% de la energía consumida ya procede de fuentes renovables.
- El 55% de los operadores ha cumplido sus objetivos de eficiencia hídrica para 2030.
Aun así, la regulación se endurece. Normativas como la Energy Efficiency Directive o la alemana EnEfG obligan a publicar métricas de consumo energético, uso de agua y reutilización de calor. Esto convierte la transparencia ambiental en un factor clave para cualquier proveedor o empresa que opere en el continente.
Soberanía digital: un pilar estratégico para Europa
La preocupación por la seguridad y la independencia tecnológica está impulsando la creación de zonas de nube soberana y el cumplimiento de marcos como NIS2. Los data centers se consideran ahora infraestructuras críticas para garantizar la autonomía digital europea, con un impacto económico que podría alcanzar los 137.500 millones de euros en 2031.