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    Microsoft 365 es más que un cambio de nombre

    El cambio de la marca de Office 365 es un presagio de lo que vendrá en un futuro. Microsoft 365 es más que un cambio de nombre. En las últimas dos décadas, puede haber pocos trabajadores tecnológicos que hayan tenido un cambio más difícil que el departamento de marcas de Microsoft. Parece que apenas pasa una semana sin que cambien el nombre de un producto. A veces volviendo al nombre original unos meses después.

    La última «víctima» del cambio de imagen es Office 365. La suite de suscripción que abarca Word, Excel, PowerPoint, etc, que cambia de nombre a Microsoft 365.

    En este caso, sin embargo, sospechamos que el cambio de nombre es más que sólo eso. De hecho, podría ser un indicador de un cambio masivo que está por venir.

    Office 365 pasa a llamarse Microsoft 365

    El contenido de una suscripción a Microsoft 365 se parece mucho a Office 365 en este momento. Sin embargo, el cambio de nombre podría indicar que al ser más general, se está allanando el terreno para que la compañía agregue otros servicios al paquete, como el propio Windows. El sistema operativo ya no tendrá el coste en un nuevo PC o portátil. En cambio, estos dispositivos podrían venir con una prueba gratuita de 30 días (como Office ahora), después de lo cual se espera que paguemos una suscripción para mantener activo el sistema operativo.

    Esto suena mal, y de hecho en mi opinión lo es. Sin embargo, algunas voces llaman a la calma con su explicación.

    Esto podría no ser algo tan terrible. Primero de todo hay que tener en cuenta que pagaríamos por Windows de todas formas. Es posible que nos hayan dicho que Windows 10 es «gratis», pero la realidad (legal) es que no lo es. Los fabricantes de PCs pagan hasta 50$ por licencia de Windows 10 y este coste repercute directamente en el dispositivo. Si Microsoft convirtiese eso en una prueba gratuita, en teoría y repito, en teoría esto debería verse reflejado en el coste del hardware.

    Microsoft 365 es más que un cambio de nombre

    En segundo lugar, si Microsoft nos cobra directamente por Windows, abarca todo. Esto significa no sólo dirigirnos a un sitio web o a un «asistente de chat», sino un soporte telefónico adecuado, porque si no solucionan nuestro problema, no pagaremos el próximo mes. Microsoft tendrá un incentivo financiero para resolver mejor y antes los problemas.

    Finalmente, y este es el problema, una suscripción a Windows hace que sea mucho más fácil pasar al modelo que dará forma a la informática de la década. Esto es, el streaming. Hay fuentes que afirman con rotundidad que a finales de esta década, no ejecutaremos Windows en nuestros PC, sino que se transmitirá a través de internet.

    Nuestra instalación de Windows estará alojada en uno de los centro de datos masivos de Microsoft. Si estamos usando un portátil, un PC, tableta u otro dispositivo, se transmitirá Windows a través de nuestra banda ancha de fibra.

    Microsoft se encargará de la copia de seguridad por nosotros. Almacenará todos nuestros documentos, fotos y otros archivos. Nos cobrará por todo esto en una cuota mensual y lo llamará Microsoft 365.

    Esto son sólo algunos vaticinios que no tienen por qué cumplirse. Creo que es muy pronto para implantar un modelo así para todo el mundo, incluso dentro de diez años. Sí que es cierto que el renombre a Microsoft 365 es más que un nuevo nombre.

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