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    ¿Sabías qué…? ¿No todo lo que parece un SaaS es un Saas?

    Si sois usuarios de una Surface Pro X o de cualquier dispositivo que utilice Windows 10 ARM 64 sabréis que lo «interesante» (por llamarlo de alguna manera) de estos dispositivos es el software y su utilización.

    Como acabo de decir, Pro X está construido sobre un chip ARM, lo que significa que no ejecutará aplicación x86 (las de un ordenador de toda la vida) de forma nativa. Los programas x86 de 64 bits no se ejecutan de ninguna manera, pero las x86 de 32 bits sí que se pueden usar a través de un emulador dedicado a ello.

    No todo lo que reluce…es SaaS

    Lamentablemente, el rendimiento de las aplicaciones emuladas era, es y seguirá siendo (por lo menos en un futuro inmediato) decepcionante, lo que significa que las aplicaciones Creative Cloud de Adobe no funcionan tan bien como lo harían en una máquina con tecnología Intel, por ejemplo. La ironía es que, a pesar de ser denominado «paquete Creative Cloud», productos como Photoshop, Lightroom y Premiere Pro no son realmente software en la nube.

    Claro, lo que sí que nos permite es sincronizar nuestros archivos y configuraciones (o algunos de ellos) a los servidores de Adobe, y se facturan como una suscripción mensual, pero en realidad, estos productos son meras aplicaciones locales que han tomado prestados ciertos elementos SaaS. Que Adobe pueda describir su software como «cloud» con una cara seria puede ser algo ridículo teniendo esto en cuenta, a pesar de que no sólo no hay versiones basadas en web, es que ni siquiera hay una aplicación móvil competente para la mayoría de casos.

    Las Pymes serán las principales inversoras en SAAS en los proximos años

    Sin embargo, Adobe está lejos de ser el único «delincuente» (no entendido esto en un sentido literal). La nube ha revolucionado la entrega de software, pero también ha demostrado ser una excusa fantástica para que las empresas que buscan cambiar las compras de licencias de software únicas por un flujo de ingresos mensual recurrente y mucho más lucrativo, se aprovechen. La realidad es que sólo porque sus clientes pagan mensualmente por su software no significa que lo esté entregando «as a Service».

    El modelo SaaS gira en torno a tres principios básicos. El primero es que sí, es un modelo de pago basado en suscripción más flexible, pero los otros dos son la capacidad de llevarlo a cualquier parte, ya sea como una aplicación web o mediante un soporte de plataforma amplia y actualizaciones periódicas y continuas.

    Sin estos tres elementos, nos queda un producto comprometido que no cumple con los criterios de «verdadero SaaS», sino que busca capitalizar la popularidad de la tendencia para polarizar a los clientes mensualmente. Incluso Microsoft, el rey del software local ha captado este hecho.

    Microsoft lo hace muy bien

    Los de Redmond no sólo hacen que su conjunto completo de Office esté disponible en forma de aplicación web, sino que incluso crea versiones basadas en la web de herramientas empresariales como su editor de código Visual Studio y actualiza todo su software de forma regular. Estas actualizaciones no siempre se ajustan al plan, pero por lo menos ocurren con más frecuencia que el mero hecho de descargar una actualización masiva y monolítica cada seis meses o más.

    Los vendedores de software no pueden tenerlo todo. Si quieren aprovechar los ingresos recurrentes de un SaaS, genial, pero también tienen que adaptarse a este modelo y asegurarse de mantener su parte del trato con el soporte de la plataforma, la portabilidad e interoperabilidad que este tipo de servicio requiere en lugar de usar sólo el nombre y una apariencia de SaaS.

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