La explosión de la IA generativa ha desencadenado una carrera sin precedentes por construir nuevos centros de datos en Estados Unidos. Sin embargo, este crecimiento acelerado ha puesto una enorme presión sobre una red eléctrica envejecida, generando preocupación por posibles subidas en el precio de la electricidad. Para evitarlo, el presidente Donald Trump ha impulsado un acuerdo histórico: las grandes tecnológicas y los desarrolladores de IA deberán pagar por la energía necesaria para alimentar sus centros de datos .
Un acuerdo para proteger a los consumidores y calmar a las comunidades locales
El pacto, denominado Ratepayer Protection Pledge, fue firmado en la Casa Blanca por gigantes como Amazon, Google, Meta, Microsoft, Oracle, OpenAI y xAI. Su objetivo es claro: evitar que los costes de generación y distribución eléctrica recaigan sobre los ciudadanos y las pequeñas empresas, en un contexto de inflación y crisis del coste de vida.
Trump lo definió como “una victoria histórica para millones de familias estadounidenses”, subrayando que permitirá a las tecnológicas obtener la energía que necesitan sin elevar las tarifas eléctricas .
El acuerdo también busca reducir la creciente oposición de comunidades locales a la instalación de centros de datos, motivada por preocupaciones ambientales, consumo de agua, contaminación y uso intensivo de recursos.
Qué obliga exactamente el pacto a las empresas tecnológicas
Según la documentación de la Casa Blanca, las compañías firmantes deberán:
- Financiar completamente la nueva generación eléctrica necesaria para sus centros de datos, ya sea construyéndola, adquiriéndola o contratándola.
- Pagar todas las mejoras en la infraestructura de distribución, incluso si finalmente no consumen toda la energía prevista.
- Invertir en las comunidades locales donde se instalen los centros de datos.
- Poner a disposición sus sistemas de generación de respaldo durante apagones para ayudar a los residentes cercanos.
El acuerdo también anima a las empresas a añadir capacidad energética adicional que pueda beneficiar al público general.
¿Será suficiente para resolver la crisis energética?
Expertos del sector energético advierten que, aunque el pacto es un paso importante, no soluciona el principal cuello de botella: la lentitud para poner en marcha nueva generación eléctrica. Como señaló Jon Gordon, de Advanced Energy United, “el verdadero problema es la incapacidad de conectar nueva generación lo suficientemente rápido para satisfacer la demanda” .
Aun así, fuentes de la Casa Blanca aseguran que las negociaciones llevan meses en marcha y que muchas empresas ya estaban adoptando estas prácticas de forma voluntaria. Google, por ejemplo, anunció recientemente un centro de datos que no utiliza agua para refrigeración y ha ofrecido recursos energéticos a comunidades locales en caso de apagones.
Un movimiento con impacto global
La presión para las empresas por el consumo de energía para la IA no es exclusiva de Trump. En Europa, especialmente en Reino Unido, crecen las demandas para que los centros de datos incluyan evaluaciones de impacto ambiental más estrictas. La carrera por la IA está obligando a gobiernos y empresas a replantear cómo se construye y se alimenta la infraestructura digital del futuro.