China se ha posicionado como el líder indiscutible en la carrera global por los robots humanoides, un sector que está dejando de ser futurista para convertirse en una industria real con impacto económico. Mientras Estados Unidos, Japón y Corea del Sur avanzan con fuerza, el ecosistema chino está logrando algo que sus competidores no pueden igualar: velocidad, escala y una cadena de suministro integrada.
Un impulso estratégico desde el Estado y la industria
El auge no es casual. La robótica ya era una prioridad dentro del plan “Made in China 2025”, inicialmente centrado en automatización industrial. Sin embargo, la irrupción de la IA multimodal y el avance de la llamada embodied AI han acelerado la transición hacia robots capaces de operar en entornos reales. Este impulso responde a dos necesidades clave del país:
- Escasez de mano de obra en sectores industriales.
- Aumento de la productividad mediante automatización avanzada.
Ventaja competitiva: hardware, fabricación y velocidad
Según Selina Xu, experta en políticas de IA en China, el país cuenta con la cadena de suministro de hardware más robusta del mundo, impulsada por industrias como la de vehículos eléctricos. Esto permite a las empresas chinas iterar prototipos y lanzar nuevos modelos mucho más rápido que sus rivales occidentales.
Un dato revelador: Unitree, uno de los líderes del sector, envió el año pasado 36 veces más unidades que sus competidores estadounidenses Figure y Tesla .
Además, los robots chinos son más baratos, lo que acelera su adopción en pruebas piloto y despliegues reales.
Un mercado pequeño, pero en expansión explosiva
Aunque el mercado aún es incipiente —solo 13.317 robots humanoides enviados en 2025— se espera que crezca casi al doble cada año hasta alcanzar 2,6 millones de unidades en 2035 .
Las empresas líderes por volumen ya son mayoritariamente chinas: Agibot, Unitree, UBTech, Leju Robotics, Engine AI y Fourier Intelligence.
De los “shows” a la utilidad real
El gran cambio del último año ha sido el paso de demostraciones espectaculares a implementaciones operativas. Empresas como Galbot destacan que los clientes ya no preguntan si el robot puede hacer acrobacias, sino si puede trabajar de forma estable en entornos reales.
Los sectores donde primero veremos adopción masiva serán:
- Manufactura industrial
- Logística y almacenes
- Retail y atención al cliente
Entornos controlados, tareas repetitivas y largas jornadas hacen que los humanoides aporten valor inmediato.
El talón de Aquiles: el software y la autonomía
Pese al avance del hardware, el software sigue siendo el gran desafío. Los modelos de visión-lenguaje-acción y los world models aún están en fases tempranas. La falta de datos reales limita la autonomía, obligando a depender de simulaciones.

Como señala Xu, el “cuerpo” del robot está muy avanzado, pero el “cerebro” todavía no.
Seguridad y regulación: el siguiente gran reto
Un accidente grave podría frenar la industria. China busca avanzar rápido, pero sin provocar rechazo social. Se esperan nuevas regulaciones a medida que los robots entren en más sectores.
Japón, Corea y EE. UU. también avanzan
Aunque China lidera, otros países no se quedan atrás:
- Japón apuesta por la precisión y el uso en cuidado de mayores.
- Boston Dynamics (EE. UU.) planea producir 30.000 unidades anuales de su nuevo Atlas para 2028.
- Startups estadounidenses como Foundation apuntan a fabricar 50.000 humanoides para 2027.
Aun así, la ventaja china es clara: velocidad para escalar. Su ecosistema comprime todo el ciclo —I+D, fabricación, integración y despliegue— en un proceso extremadamente rápido.