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    El COVID-19 ha acelerado la migración a la nube pero necesitamos un plan

    La pandemia del coronavirus ha aumentado la importancia de las tecnologías basadas en la nube en formas importantes que alteran la vida. También ha introducido un nuevo paradigma. El COVID-19 ha acelerado la migración a la nube pero necesitamos un plan. Antes del COVID-19, los expertos proyectaban que el mercado mundial de servicios de nube pública aumentaría un 17% este año, llegando a 266.4 millones. El software como servicio es el segmento más grande dentro de este mercado. El segundo más grande es la infraestructura como servicio y reclama una tasa de crecimiento más rápida.

    El COVID-19 ha acelerado la migración a la nube pero necesitamos un plan

    Varios factores están impulsando a las empresas a elegir la nube como estándar para aplicaciones, datos y almacenamiento. Migran para obtener una potencia informática flexible, para reducir el coste de la copia de seguridad y la recuperación. También para convertir los gastos de capital en gastos operativos. Sin embargo, más allá de cualquier beneficio individual, las empresas migran para facilitar el cambio organizativo en las formas que sólo la nube puede ofrecer.

    Tomemos la inteligencia artificial como solo un ejemplo. Las empresas que ya han implementado IA vieron un aumento en los ingresos. El 44% experimentó una reducción de los costes. Los ejecutivos de todas las industrias quieren (y necesitan) usar esta tecnología de manera efectiva, y eso es posible desde un punto de vista técnico y logístico sólo si la tecnología se agota en la nube. En pocas palabras, la nube es donde sucede el futuro, lo que significa que las empresas o migran, o se quedan atrás.

    Desafortunadamente, saber a dónde ir rara vez facilita el viaje. En términos de desafíos de migración a la nube, derribar un sistema heredado monolítico puede ser una tarea agotadora. Moverse por los datos y abandonar las tradiciones también plantea preocupaciones sobre la seguridad y el cumplimiento. Además, cambiar cualquier tipo de IT empresarial requiere un esfuerzo de reciclaje masivo y requiere interrumpir el flujo de trabajo normal durante periodos prolongados. No os equivoquéis: la migración a la nube no es fácil.

    Planificación: el primer y más importante paso

    Cuando las empresas no pueden crear un plan de migración a la nube, rara vez llegan a la nube a tiempo. Dada la velocidad y la escala de lo que implica, las migraciones pueden descarrilarse de innumerables maneras si no se organizan cuidadosamente por adelantado.

    La configuración de infraestructura y redes en la nube parece simple al principio, pero después los desarrolladores necesitan construir barreras de protección para su uso al mismo tiempo que encuentran y cierran cualquier vulnerabilidad que los piratas informáticos puedan explotar. Equilibrar la accesibilidad y la seguridad implica un aluvión interminable de elecciones difíciles que es mejor planificar con anticipación en lugar de intentar poner tiritas.

    El COVID-19 ha acelerado la migración a la nube pero necesitamos un plan

    Otro desafío común de la migración a la nube ocurre cuando los equipos de productos que mantienen las aplicaciones a migrar no están directamente involucrados en la migración. Debido a que estos equipos de producto carecen de experiencia con la arquitectura subyacente, no están preparados para administrar adecuadamente las herramientas en el futuro. De esta manera, las empresas deben realizar otro acto de equilibrio entre los especialistas en migración y los equipos de producto. Deben hacerlo asegurando que ambas partes se involucren integralmente sin que los procesos se vuelvan ineficientes.

    Los pilares de la planificación explicados

    Cuando comencemos a planificar los desafíos de pasar a la nube, debemos asegurarnos de pensar en cada tema de forma individual y en profundidad.

    • Aprendizaje de autoservicio. Debemos crear entornos de espacio aislado para la experimentación. En ellos los desarrolladores pueden explorar las herramientas en la nube pública de forma segura y documenten todo para institucionalizar los descubrimientos. También es importante proporcionar ejemplos de código recopilados de aplicaciones de prueba.
    • Equipos autónomos. Da a los equipos un control completo sobre la pila de aplicaciones de arriba a abajo y de punta a punta. Esto incluye el código de la aplicación, de la infraestructura, la canalización del CI / CD y cualquier implementación. Con los recursos adecuados, los equipos no deberían depender de la infraestructura o DevOps al asumir la responsabilidad de todos los aspectos del entorno.
    • Mejores prácticas. Utiliza arquitecturas de referencia para mostrar las mejores prácticas. Esto es, apuntando a los patrones más comunes en el conjunto de aplicaciones. Documenta éstos como pruebas de concepto y comunícalos a toda la organización para crear conciencia y establecer expectativas para futuras migraciones. Las áreas fuera de las aplicaciones también merecen tener su arquitectura documentada, incluidos los patrones de almacenamiento de datos, gestión de identidades y monitoreo de cumplimiento.
    • Aprendizaje colaborativo. Evita los esfuerzos de capacitación tradicionales en favor del uso de plataformas para el aprendizaje compartido. Los equipos documentarán éste a medida que avanzan y convertirán esta información en recursos comunitarios que crecen y evolucionan con la evolución. Mejora este esfuerzo creando lugares para demostraciones, programando revisiones de código en equipo, permitiendo comunicaciones entre equipos y creando un depósito de documentación centralizado.

    Conclusión

    Siendo realistas, planificar una migración a la nube puede ser tan difícil como ejecutar el plan en sí. Es por esto que muchas empresas se asocian con especialistas en migración para garantizar que estén considerando cada contingencia y cumplan con cada punto de referencia.

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