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    El coronavirus empieza a exponer grietas en nubes públicas

    La pandemia del COVID-19 ha cambiado el mundo de muchas maneras. Para muchas empresas, las órdenes de confinamiento los han empujado a adoptar la nube a un ritmo nunca antes visto. Se podría decir que esta pandemia es el momento decisivo para las empresas de computación en la nube pública. Sin embargo el coronavirus empieza a exponer grietas en nubes públicas. La demanda de sus servicios se ha disparado a niveles sin precedentes.

    Cómo el coronavirus expone brechas en nubes públicas

    Los confinamientos han hecho que las personas que trabajan desde casa aumenten el uso de aplicaciones de colaboración. Ha habido un aumento igualmente grande en los servicios orientados al consumidor. Algunos ejemplos de esto son Netflix o Disney +. Además, las personas están usando servicios de entrega de alimentos en línea, herramientas educativas y las ya mencionadas herramientas de colaboración. Es un buen momento para estar en el negocio de estas entregas.

    Independientemente del servicio, la nube es la plataforma subyacente y, por lo general, es uno de los proveedores de la nube Big 3 quien lo permite. Azure, AWS y Google Cloud Platform, una vez más, luchan por el mercado.

    Microsoft Azure

    Parece que la plataforma cloud de Microsoft comienza poco a poco a alcanzar sus límites. Esto repercute en que empiece a mostrar gritas bajo el estrés. Se han escrito varias noticias sobre interrupciones. Una de las primeras fue esta de The Register donde se dice que «Azure parece estar lleno». Un segundo informe muestra una historia similar pero más amplia en toda Europa. Aquí también os contábamos como Azure ya se preparaba para esta etapa antes del aumento del tráfico por COVID-19.

    El coronavirus empieza a exponer grietas en nubes públicas

    Parece que Microsoft está teniendo que racionar sus capacidad en la nube y tomar algunas decisiones difíciles sobre hacia dónde van los recursos. Microsoft eligió priorizar sus aplicaciones que se ejecutan en la nube, como Office 365 junto con Teams. Si esto es cierto, las cargas de trabajo de misión crítica de los clientes están quedando atrás para las necesidades internas de Microsoft. Esto podría tener un impacto a largo plazo. Esto es así porque Microsoft no podrá capitalizar completamente la demanda de nuevos clientes relacionada por COVID-19. Esto podría limitar el crecimiento. Además, los problemas de disponibilidad podrían hacer que los clientes retiren los servicios de misión crítica de Azure hasta que se les ofrezca más capacidad.

    Recientemente se publicó esta entrada en el blog de Azure donde se decía lo siguiente. «Sin conocer la verdadera escala de la nueva demanda, tomamos un enfoque cauteloso y establecimos límites temporales de recursos en las nuevas suscripciones de Azure. (Las suscripciones de clientes existentes no experimentaron restricciones ya que cada cuenta de cliente de Azure tiene una cuota definida de servicios a los que puede acceder). Esto nos permitió seguir cumpliendo la cuota prometida para todos los clientes existentes de Azure». Parece que la decisión de poner límites a Azure no está siendo bien recibida, leyendo los comentarios finales.

    Mientras tanto, en la competencia…

    Google Cloud Platform, el más pequeño de los tres grandes, no ha estado exento de problemas. Un informe destacó cómo Gmail, Snapchat y Nest sufrieron interrupciones. Otro señaló que Downdetector, que proporciona información del estado e interrupción en tiempo real, descubrió una interrupción de los servicios de Google en toda la costa este, donde vive la mayor parte de la población estadounidense. Hay más reportes de interrupciones en estos últimos meses y los clientes comienzan a estar bastante preocupados.

    Finalmente, parece que la actitud egoísta de AWS da algunos frutos. En una publicación de WSJ, Amazon dijo «Hemos tomado medidas para prepararnos y estamos seguros de que podemos satisfacer las demandas de capacidad de los clientes en respuesta al COVID-19.» Por el momento no ha tenido interrupciones severas y sus clientes son los que más confiados están.

    Como decíamos al principio, COVID-19 es un momento de ajuste de cuentas para los proveedores de nube pública. Las cargas adicionales mostrarán cualquier debilidad en cualquier momento y lugar. Ningún proveedor en la nube es perfecto y todos tienen sus limitaciones y costuras que acabarán saltando por algún sitio. De las tres opciones, Azure es la que más ha actuado proactivamente, valga la redundancia. Quizás no sea la solución más políticamente correcta, pero anticiparse a la demanda que llegará (porque sí, llegará ya que esto va para largo, me temo) quizás sea mejor que confiar en la amplitud de la empresa como hace AWS.

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